Los Mejores Discos de Heavy Metal de 2025. Top 10.
"... Tengo una cinta de un grupo heavy, cómo se llama el grupo? Jellowir, Heloweere? Seguro que es heavy? Sí, sí, es heavy, si quieres te la dejo, Ah, guay, pero seguro que es heavy? Jelouvire no me suena de nada? Como si conociera muchos grupos de heavy metal. Seguro, seguro."
Y ahí estaba yo, en el salón de mi casa, con el radiocasete enchufado y listo. Había salido del cole directo a casa como un loco para escuchar la casete. En mi mano la caja que contenía la cinta: “Keeper of the seven Keys” de Helloween "Sí, si es heavy, este disco viene en la sección de heavy metal en la revista Discoplay…" Me encontraba a unos segundos de escuchar uno de los mejores discos de heavy metal que he escuchado nunca…
Una inyección de vitalidad y buen rollo, la que te transmitían los chicos de Helloween a una velocidad fuera de lo común y es que a los que denominan los padres del power metal por aquel entonces se decía que sus discos sonaban a speed metal.
Un sinfín de sensaciones despedidas por unas guitarras más rápidas y melódicas, con unos riffs divertidos y unos solos alejados de la estricta o corta, como tú prefieras, métrica de la pentatónica, bien vestidos con el bajo de Markus Grosskopf y la batería del risueño Ingo Schwichtenberg tristemente desaparecido, que aportaban una fuerza e identidad muy marcada y como no, la impresionante voz de Michael Kiske, que dibujaba una melodía paralela a la música pero muy bien empastada.
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| Los mejores Helloween? |
"Keeper of the Seven Keys" era toda una declaración de intenciones en la que todo tenía el nombre que debía llevar con “Initiation” una intro que te anunciaba que lo que ibas a oír te iba a cambiar la percepción que tenías hasta la fecha de la música y así era, porque llegaba “I’m alive” y la velocidad y las melodías te envolvían como una corriente eléctrica que te recargaba como si una pila alcalina fuera tu cuerpo. “A little time” te dejaba respirar del impacto del primer tema, pero no podías bajar la guardia, las guitarras de Kai Hansen y Michael Weikath, con su semblante siempre tan serio, todo lo contrario que su compañero a la batería, no te dejaban, trepidantes, afiladas, veloces, y sin cesar de escupir riffs y melodías, mientras una voz chillona pero controlada, como ninguna de las que había escuchado hasta la fecha, me ponía los pelos de punta entre estribillo y estribillo. "Twilight of the gods" volvía a presentarte un sonido heavy metal completamente nuevo a lo que habías oído hasta la fecha, "A tale that wasn't right" conseguía durante unos minutos hacernos respirar, una balada que subía de la mano de la voz de Kiske hasta volvernos nuevamente, a poner los pelos de punta, y si no lo conseguía, el solo de guitarra se encargaba de hacerlo.
La cara A había terminado, había que darle la vuelta a la casete, unos segundos mirando los rodillos del radiocasete y "Future world" con un ritmo divertido que volvía a engancharme otra vez. Los trece minutos de "Halloween" eran bestiales, una auténtica montaña rusa y el final “Follow the sign” esa instrumental que te avisaba de que ahí no acababa todo… Y era cierto, quedaba la "Part Two" todavía no lo sabía, pero se avecinaba una buena continuación de un disco que ha marcado un antes y un después dentro del heavy metal. De hecho el power metal, acuñado años después, nacía prácticamente de este disco.
Un disco que abría un debate por aquella época: Quiénes son mejores Iron Maiden o Helloween?
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